Tres ingenieros dedicados a salvar neonatos

Orlando Villarroel, Carlelinés Gavidia y Carlos Aguilera no imaginaron, cuando comenzaron sus labores técnicas en distintas disciplinas como personal adscrito al Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (Cendit), que tendrían como misión salvar la vida de muchos niñ@s recién nacidos en los hospitales del estado Miranda.

El destino les reservaba una sorpresa hasta que en julio de este año, luego de un encuentro con el gobernador Héctor Rodríguez, la institución se comprometió a atender la contingencia y prestar su apoyo para la recuperación de equipos médicos de la red hospitalaria de esa entidad, lo que incluía al menos 100 incubadoras neonatales que presentaban desperfectos y permanecían arrumadas como desecho.

A finales de agosto recibieron las primeras dos, y los tres trabajadores detuvieron sus múltiples obligaciones para detenerse a revisar manuales, guías técnicas y recomendaciones del fabricante y así intentar entender el universo infinito de especificidades de los instrumentos que habían sido adquiridos mediante el convenio Argentina-Venezuela de colaboración en salud, que fue prescindido de un plumazo por el naciente gobierno de Mauricio Macri, incluyendo el servicio técnico y la venta de repuestos.

En 10 días, esas dos incubadoras que provenían del hospital Victorino Santaella, quedaron operativas. Llegaron 30 equipos más, y en cuatro días hábiles se recuperaron cuatro lámparas de fototerapia y tres incubadoras más.

Orlando coordina el Área de Diseño Mecánico donde trabaja como constructor de antenas, como las parabólicas destinados a los satélites Simón Bolívar y Guaicaipuro. Carlelinés es directora de la Unidad de Electrónica de Comunicaciones. Carlos es el responsable del Laboratorio de Electrónica. Como el resto de sus 60 compañeros de trabajo, quienes se desempeñan en complejas operaciones tecnológicas relacionadas con las telecomunicaciones en su sede del aeropuerto de La Carlota, se sensibilizaron con la misión, sabiendo que las incubadoras son vitales durante las primeras horas de vida del recién nacido: si presenta bajo peso al nacer, dificultades para mantener la temperatura, infecciones, etc., deben ser trasladados de emergencia a las unidades de cuidados intensivos neonatales.

Aunque el Cendit, ente adscrito al ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, no tiene en su plan operativo recuperar equipos médicos y no maneja nada del tema de salud, los tres se arremangaron sus camisas y le metieron el pecho a los desperfectos que van desde ruedas partidas hasta la ausencia de piezas mecánicas o electrónicas enteras. Inversión en divisas: 0 dólares.

HÉROES SIN SABER

Carlelinés no tiene hijos, y no tiene previsto tenerlos, por ahora. Pero tiene sobrinos y amigas con hijos y sabe lo que significa una emergencia tras un parto. Para ella la llegada de las incubadoras fue un reto y además una prueba a su solidaridad y sentido de pertenencia al país. Destaca que lo más importante es la calibración de los equipos porque si la temperatura se ubica más arriba o más abajo de lo normal, el recién nacido puede fallecer. Comenta que no piensa irse del país, si acaso para estudiar alguna maestría en materia de hardware y luego volver a la Patria.

Carlos es experto en la fabricación de tarjetas electrónicas. Para meterse en el tema de las incubadoras tuvo que dedicarse a investigar a conciencia en las páginas oficiales de los fabricantes de los equipos, aunque ellos a veces ocultan información. Pero no cejó en su empeño y logró obtener datos vitales, sobre todo en lo referente a los sensores de piel, aplicando adaptaciones electrónicas que han logrado construir con piezas conseguidas en el mercado nacional. Tampoco tiene hijos pero está casado y con planes a corto plazo. En casa, como no, es el que se encarga de reparar los electrodomésticos dañados como el microondas, el televisor, el DVD, la cafetera. Lo que salga.

Orlando es magallanero y exhibe con orgullo la camiseta oficial. Está conmovido por la crisis que vive el país y que impacta al sistema hospitalario. Empezó como TSU y actualmente es ingeniero, jefe del área mecánica. Considera que esta es una nueva oportunidad para crecer. Hace un año el nacimiento de un sobrino por parte de hermano en una clínica privada, ameritó las correrías familiares ya que necesitó urgentemente tratamiento en incubadora para su recuperación. En este caso está colaborando con hospitales públicos a donde asiste gente que no cuenta con recursos económicos. La considera una misión aún más noble.

SPF



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